El inicio, una aventura

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Don Jesús Arias Dávila envía a dos geólogos para constatar la factibilidad y riqueza de Poderosa: Walter Sologuren y Alberto Samaniego, junto a los estudiantes de geología Marco Antonio Augusto y Pablo Catteriano. Saliendo de Lima, llegan a Trujillo y pasaron luego por Huamachuco y Chagual, hasta donde llegaba la carretera. Luego, sin más camino, a pie y a veces por el río con el agua hasta el pecho o por la ribera continuaron hacia Vijus cargados con mochilas, carpas, ollas y equipamiento.

En Vijus, Wilder Lozano se une a la expedición y se organizan en dos grupos, uno para cada zona de trabajo: Adelita (hoy La Lima) y el Tingo.

Ambos grupos descubrieron afloramientos y estructuras de mineral que constataban la continuidad de la zona mineralizada de Pataz, comprobando la riqueza de Poderosa. El 19 de diciembre de 1977 entregaron su informe concluyendo que Poderosa valía la pena.